Dispositivo para eliminar cuidadosamente y con precisión los coágulos del cerebro humano.
Ingenieros y médicos en
la Universidad de Vanderbilt han creado un dispositivo para eliminar
cuidadosamente y con precisión los coágulos del cerebro humano.
En la actualidad, la práctica más eficaz para eliminar los coágulos requiere cirugía, que es arriesgado, ya que puede dañar el tejido cerebral sano. Peor aún, cuando los médicos deciden que la cirugía no es una opción, su único recurso es dar al paciente medicamentos anti-inflamatorios que pueden o no ayudar.
Para mejorar la eficacia de la eliminación de coágulos, los profesores Robert J. Webster y Kyle Weaver están desarrollando un dispositivo quirúrgico telescópico que puede encontrar de forma precisa y eliminar los coágulos del cerebro. La clave para la capacidad de los dispositivos es cómo el dispositivo se desplaza a través del cerebro.
En la actualidad, la práctica más eficaz para eliminar los coágulos requiere cirugía, que es arriesgado, ya que puede dañar el tejido cerebral sano. Peor aún, cuando los médicos deciden que la cirugía no es una opción, su único recurso es dar al paciente medicamentos anti-inflamatorios que pueden o no ayudar.
Para mejorar la eficacia de la eliminación de coágulos, los profesores Robert J. Webster y Kyle Weaver están desarrollando un dispositivo quirúrgico telescópico que puede encontrar de forma precisa y eliminar los coágulos del cerebro. La clave para la capacidad de los dispositivos es cómo el dispositivo se desplaza a través del cerebro.
Los bichos robot echan a
volar
Más pequeño que un clip y no llega a pesar 10 gramos aunque sus alas se baten 120 veces por segundo. Ha llegado el primer robot insecto volador, pero el proyecto continúa.
Ha llevado más de una década, pero los investigadores de robótica de Harvard al fin han logrado crear un insecto robótico capaz de volar por control remoto. El responsable de la investigación, Robert J. Wood, ha dedicado a este proyecto 12 años. El robot es más pequeño que un clip y pesa menos de diez gramos. Sus alas se baten más de 120 veces por segundo, pero diseñar este bicho robótico no ha sido todo.
Para construirlo, el equipo, integrado por docenas de personas, tardó años en desarrollar las técnicas de fabricación para cada pieza. El cuerpo principal es de fibra de carbono, con pequeñas piezas de plástico que sirven como juntas que sujetan el cuerpo al ala.
Estos insectos se desarrollaron con lo que Harvard llama técnica de “fabricación desplegable”, bautizada así en referencia a los libros desplegables infantiles. El sistema se basa en unir con una fina capa de material todas las piezas del robot y cortarla con láser una vez ensamblado. Harvard ya ha patentado la técnica y, actualmente, trata de comercializarla como un sistema para la producción masiva de pequeños y complejos aparatos médicos.
Más allá de los insectos robóticos, el próximo reto para este equipo es desarrollar un modo de que estos robots vuelen de forma inalámbrica., pues actualmente están conectados por cable a los controles. El objetivo final del proyecto es lograr que estos pequeños gadgets voladores se comporten, de forma autónoma, como un enjambre. Estos enjambres podrían utilizarse para la polinización agrícola, operaciones de búsqueda y rescate o proyectos similares.
http://www.intereconomia.com/noticias-negocios/claves/los-bichos-robot-echan-volar-20130513
Más pequeño que un clip y no llega a pesar 10 gramos aunque sus alas se baten 120 veces por segundo. Ha llegado el primer robot insecto volador, pero el proyecto continúa.
Ha llevado más de una década, pero los investigadores de robótica de Harvard al fin han logrado crear un insecto robótico capaz de volar por control remoto. El responsable de la investigación, Robert J. Wood, ha dedicado a este proyecto 12 años. El robot es más pequeño que un clip y pesa menos de diez gramos. Sus alas se baten más de 120 veces por segundo, pero diseñar este bicho robótico no ha sido todo.
Para construirlo, el equipo, integrado por docenas de personas, tardó años en desarrollar las técnicas de fabricación para cada pieza. El cuerpo principal es de fibra de carbono, con pequeñas piezas de plástico que sirven como juntas que sujetan el cuerpo al ala.
Estos insectos se desarrollaron con lo que Harvard llama técnica de “fabricación desplegable”, bautizada así en referencia a los libros desplegables infantiles. El sistema se basa en unir con una fina capa de material todas las piezas del robot y cortarla con láser una vez ensamblado. Harvard ya ha patentado la técnica y, actualmente, trata de comercializarla como un sistema para la producción masiva de pequeños y complejos aparatos médicos.
Más allá de los insectos robóticos, el próximo reto para este equipo es desarrollar un modo de que estos robots vuelen de forma inalámbrica., pues actualmente están conectados por cable a los controles. El objetivo final del proyecto es lograr que estos pequeños gadgets voladores se comporten, de forma autónoma, como un enjambre. Estos enjambres podrían utilizarse para la polinización agrícola, operaciones de búsqueda y rescate o proyectos similares.
http://www.intereconomia.com/noticias-negocios/claves/los-bichos-robot-echan-volar-20130513
Un avión impulsado únicamente por energía solar completó con éxito la primera de las cinco etapas en una gira por los Estados Unidos. En 18 horas y 18 minutos, el avión voló desde San Francisco, CA a Phoenix, AZ. Se espera que llegue a Nueva York en unos dos meses dependiendo del clima y dándose tiempo para 10 días de interrupciones para conferencias en cada parada.
El avión es tan ancho como un Jumbo, pero pesa casi lo mismo que un coche y viaja a una velocidad promedio de 69 kilómetros por hora (43 mph). Las alas del avión están cubiertas de 12.000 células solares que cargan cuatro baterías grandes, lo que le permite seguir volando incluso de noche. El objetivo es hacer un viaje alrededor del mundo en 2015.
Más información en: http://usat.ly/15shRVp
Crédito de la fotografía: Solar Impulse
El avión es tan ancho como un Jumbo, pero pesa casi lo mismo que un coche y viaja a una velocidad promedio de 69 kilómetros por hora (43 mph). Las alas del avión están cubiertas de 12.000 células solares que cargan cuatro baterías grandes, lo que le permite seguir volando incluso de noche. El objetivo es hacer un viaje alrededor del mundo en 2015.
Más información en: http://usat.ly/15shRVp
Crédito de la fotografía: Solar Impulse


